Sucesiones

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– El cónyuge, los herederos y legatarios.
– El albacea (ejecutor testamentario).
– Los acreedores del causante.
– Todos los que tengan en la sucesión algún derecho declarado por las leyes.

La ley le da la posibilidad de iniciar la sucesión a cualquiera de los familiares o personas con derecho a heredar, aunque el resto de ellos no esté de acuerdo. Sin embargo, aquellas personas con derecho a heredar al causante que deseen dar inicio al juicio sucesorio, deberán previamente notificar fehacientemente a los demás herederos; tarea que –de corresponder- será efectuada por nuestro Estudio.

No, aunque el trámite sucesorio haya sido iniciado sólo por uno de los familiares o personas con derecho a heredar, no significa que el resto de ellos no resulte declarado heredero. La sentencia se dictará a favor de todos, incluso todos ellos serán citados por edictos para que comparezcan en el marco del proceso. A los mismos efectos, una vez dictada la declaratoria de herederos, se la hará “sin perjuicio de terceros”, es decir, que si posteriormente apareciera otro heredero no declarado como tal en el juicio, el mismo podrá solicitar al juez “la ampliación de la declaratoria a su favor”.

No, la persona que resulte declarado heredero puede optar por aceptar o rechazar la herencia.

Los herederos son designados por la ley o por testamento.

Herederos Legítimos: Son aquellos que suceden en razón de que la ley así lo dispone fundada en el vínculo familiar que los une con el fallecido. Estos son: los hijos (descendientes), padres (ascendientes), cónyuge supérstite y parientes colaterales del causante hasta el cuarto grado, hermanos, sobrinos, tíos y primos. La ley establece un orden de prelación excluyente, es decir, la existencia de un heredero desplaza a otro de prelación inferior. Los hijos del causante desplazan a los padres y éstos últimos a los parientes colaterales.

Herederos Forzosos: Son aquellos que no pueden ser privados de una parte determinada de los bienes (“la legítima”), ni siquiera por la voluntad previamente manifestada por el difunto (excepto que mediasen causales de desheredación o indignidad debidamente acreditadas). Los herederos colaterales son herederos legítimos pero no forzosos; es decir que pueden ser privados de los bienes del difunto en caso de existir herederos testamentarios.

Herederos Testamentarios: Aquellos herederos instituidos en testamento realizado por el difunto.

Si la persona que debe heredar falleció, se le reconoce el derecho a sus descendientes de colocarse en el lugar del difunto y de esta forma perciben lo que le hubiera correspondido a la persona muerta.
Por ejemplo: si la sucesión es del abuelo, porque éste murió, y anteriormente había muerto el padre, le corresponde la herencia por representación (de su padre premuerto) a su nieto/a en la exacta proporción del representado.

En una sucesión, la persona que hereda puede transmitir el contenido patrimonial de su cuota hereditaria. Esta cesión debe hacerse por escritura pública. La cesión puede hacerse hasta la partición de los bienes. La escritura debe ser agregada al expediente sucesorio ya que es el medio más idóneo para la publicidad del acto.

La herencia está formada por todos los bienes y deudas que conforman el patrimonio del fallecido. El heredero sólo es responsable por el pago de las deudas hasta el valor de los bienes existentes en la sucesión. De esta manera la ley garantiza el patrimonio personal del heredero que así no se ve comprometido por la aceptación de una herencia con más deudas que bienes. Esto se llama “Beneficio de Inventario”.
Quedan fuera de esta transmisión los denominados derechos extra patrimoniales, como pueden ser el honor, la libertad, o los derechos de familia, tales como la patria potestad, la tutela y la curatela, por mencionar sólo algunos.

Los bienes propios son los bienes que posee cada cónyuge antes del matrimonio, o los recibidos como legado o donación aún después del matrimonio. Si hay hijos y cónyuge sobreviviente heredan todos por partes iguales.

Si hay cónyuge y padres del difunto, heredan el cónyuge el 50% y la otra mitad, los padres. Si no hay cónyuge pero hay hijos y ascendientes, reciben la totalidad los hijos. Cuando no hay ni ascendientes, ni descendientes, ni cónyuge del fallecido, lo heredan su hermanos, si los hay, sino sus tíos y sobrinos, y si no los tiene sus primos. Si tampoco hay testamento, y la herencia se encuentra vacante, lo hereda el Fisco.

Los bienes gananciales son los bienes que forman parte de la sociedad conyugal, o sea los bienes que fueron adquiridos durante el matrimonio del fallecido.
El cónyuge que sobrevive al otro recibirá el 50% de los bienes como parte de la sociedad conyugal, no como heredera/o. Y la totalidad, o sea el 100% si no hay descendientes ni ascendientes (ni hijos, ni padres, del fallecido). Si hay hijos, la otra mitad se divide entre la cantidad de hijos por partes iguales. Si no hay hijos pero sobreviven los padres del difunto, reciben el 50% de la herencia cada uno, o si vive solo uno de ellos recibe la totalidad. Si existen cónyuge y ascendientes, recibe el cónyuge el 50% como socio de la sociedad conyugal y el otro 50% se dividen en partes iguales entre los ascendientes y el cónyuge.

Hay dos tipos de sucesiones:
Ab-intestato o sin testamento: Es la sucesión más típica, donde el causante no ha dejado testamento escrito en relación con los bienes que componían su acervo sucesorio, y se rige en cuanto a quienes resulten herederos por lo que dispone el Código Civil y Comercial de la Nación.
Testamentaria: Cuando la persona que fallece ha dejado un testamento escrito. En la proporción en que el Código Civil y Comercial de la Nación lo habilita, la herencia habrá de distribuirse conforme lo ha ordenado el causante.

Rige o se aplica el Código Civil y Comercial de la República Argentina, que ha instituido un sistema según el cual el derecho a sucesión del patrimonio del difunto se rige por el del último domicilio del causante. Es decir, si una persona fallece y tenía domicilio en la Capital Federal, es competente para entender en el trámite sucesorio la Justicia Civil de la Capital Federal.
En lo que hace a la provincia de Buenos Aires, la jurisdicción es prorrogable, y en consecuencia, basta que el difunto se haya domiciliado en la provincia para que cualquier juez con competencia civil de alguno de los departamentos judiciales de la provincia, pueda abrir el juicio sucesorio a pedido de un heredero.
En principio, se tomará el domicilio que surja de la partida de defunción. Si este no fuese el real, podrá demostrarse el verdadero mediante cualquier medio de prueba.

Es la resolución dictada por el Juez del sucesorio en la que manifiesta quienes se han presentado en la sucesión y han justificado mediante la presentación de las partidas respectivas, sus derechos hereditarios. La Declaratoria de Herederos acredita frente a terceros la condición de heredero del causante.

Cuando todas las personas que heredan están de acuerdo en vender uno o todos los inmuebles –o bienes muebles registrables- que integren el sucesorio, se pueden transferir por tracto abreviado. Se realiza la denuncia de Tracto Abreviado en el expediente y de esa manera quedan inscriptas en el Registro de la Propiedad Inmueble simultáneamente la transmisión del causante a quienes heredan, y de estos al comprador.

Es aquel acto por el que una persona dispone sobre el destino que quiere que sigan sus bienes cuando se produzca su fallecimiento.
Debido a las restricciones que impone la ley respecto a los herederos forzosos, es indispensable obtener el asesoramiento de un abogado respecto a la modalidad y contenido del testamento que se pretenda redactar, a fin de evitar inconvenientes al momento de su efectivización.
En principio, se debe aclarar que la existencia de un testamento no evita el trámite de la sucesión. Presentaremos el testamento al expediente sucesorio para que sea aprobado. La normativa de nuestro país permite disponer hasta un 20% de los bienes por testamento.
La persona que algún momento redacta un testamento puede dejarlo sin efecto o reemplazarlo por otro, siendo el de validez el último testamento realizado. Los requisitos para que un testamento sea válido son: tener 18 años de edad y encontrarse en perfecta razón.
El testamento puede ser realizado por un Escribano Público lo cual siempre recomendamos a nuestros clientes (testamento por escritura pública), o bien puede realizarse de puño y letra por el interesado (testamento ológrafo).

Se basa en la voluntad del difunto manifestada en un testamento. Durante su vida, el testador instituye o nombra a quienes según su voluntad recibirán la herencia una vez fallecido.
Según la ley argentina, el difunto/testador carece de la facultad de disponer de todos sus bienes, obligando a reservar a ciertos parientes, una porción legítima que varía de acuerdo con el grado de parentesco y de la cual él no puede disponer.
Estos parientes son los descendientes, los ascendientes y el cónyuge supérstite (el cónyuge superviviente). Todos estos son los llamados herederos forzosos.
La parte de la cual el testador puede disponer libremente se llama porción disponible. Puede repartirla entre los herederos forzosos por partes iguales, puede asignarla toda a uno de ellos o a un extraño.

Sí, incluso aunque se haya presentado un testamento, los juzgados ordenarán la publicación de edictos con el fin de asegurarse que no existan herederos forzosos y que el testamento sea válido.

Sí, y solo tendrá validez el último que se otorgue, quedando sin efecto todos los anteriores.

Depende. Sólo en el caso en que no posea herederos forzosos podría hacerlo, de lo contrario, puede testarse sólo un porcentaje, dependiendo del parentesco de los herederos forzosos.

Cuando una persona fallece puede dejar uno o varios bienes o derechos determinados a alguien en particular. Estos bienes se separan de la herencia y no son objeto de reparto entre las personas que heredan.
A estos bienes concretos se les denomina legados y a los beneficiarios, legatarios. El legado puede consistir en una cosa específica o genérica. El legado no debe afectar la legítima de los herederos forzosos.

Sí. Cuando una persona no tiene herederos forzosos puede designar como heredero a un sobrino, un primo o una pareja conviviente no casada (para la general de los bienes) y a la vez asignar un legado (un bien determinado, no todos) a favor de un amigo, un extraño o quien quiera. Es decir, el legatario recibirá exclusivamente ese bien. Todos los demás, los recibirá la persona designada en el testamento.

Es la persona nombrada por el fallecido en su testamento para ejecutar las disposiciones contenidas en él, administrar sus bienes y dividirlos entre las personas que hereden, siguiendo las instrucciones dejadas en el testamento.

Sí, la persona que realiza testamento puede dejar nombrado al abogado que desea que tramite oportunamente la sucesión, por ser de su confianza y por contar con los conocimientos y experiencia necesarios para cumplir a rajatabla los deseos del testador.

Los edictos son una publicación por tres días en el Boletín Oficial y en otro diario más a elección del Juez, citando a las personas que hereden y los acreedores a hacer valer sus derechos. Estos últimos tienen un plazo de 30 días a partir de la publicación del último edicto para presentarse en el juicio sucesorio e invocar sus derechos.

Es un acuerdo entre el abogado y su cliente respecto a cuánto será el porcentaje o el importe que el cliente deberá abonar por los servicios del letrado. Es importante que usted sepa esto: el abogado puede solicitar la regulación de honorarios por parte del juez y esta ser mayor a lo pactado de común acuerdo con usted, sin haber firmado un convenio de honorarios. Por eso es importante para su mayor tranquilidad, realizar un convenio de honorarios.